En su 'Panorama de la Educación 2010', refiere que invertir en educación es hoy más importante que nunca, ya que por alumno de educación primaria se destinan 2 mil dólares, mientras el promedio del organismo es de 6 mil 741.
México, DF. El 45 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 19 años en México que no estudia tampoco trabaja, aseguró la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su Panorama de la Educación 2010, y lamentó que el gasto por alumno en educación en el país siga siendo muy bajo.
“Invertir en la educación hoy es más importante que nunca”, señaló el organismo en la presentación del estudio realizado en 2008 y en el cual se reitera que México es el país con menor gasto por alumno de los 30 países de la OCDE.
La crisis económica reciente “afectó principalmente a los jóvenes con un nivel de educación bajo, generando un aumento de cerca de cinco puntos porcentuales de la tasa de desempleo entre 2008 y 2009 para los alumnos que no completaron los estudios de preparatoria”, indicó.
Pero “la situación de los jóvenes de 15 a 19 años afuera del sistema educativo es aún más preocupante, ya que cerca del 45% estaban desempleados en 2008 o no formaban parte de la fuerza laboral”, refirió.
Aunque el organismo refirió avances y aseguró que México “toma decisiones de gasto relativamente eficientes”, también exhortó al país a dar un uso más eficiente a los recursos.
“Más del 90% de los gastos es consumido por el personal, dejando poco margen de maniobra para otros recursos educativos”, indicó.
El estudio especifica que la inversión educativa en México alcanza dos mil 11 dólares por alumno de educación primaria comparado con un promedio de 6 mil 741 dólares en los países de la OCDE.
La inversión para educación secundaria es México asciende a 2 mil 136 por alumno contra un promedio de 8 mil 267 de la organización.
"En comparación, los alumnos de educación superior obtienen 6 mil 971 dólares por estudiante, cuando los demás países del organismo destinan 12 mil 907", se detalla.
martes, 7 de septiembre de 2010
Sin trabajo, 45% de jóvenes en México que tampoco estudian: OCDE.
domingo, 22 de agosto de 2010
Los ninis, fracaso del Estado: especialistas.
De acuerdo con encuestas, más de la mitad tiene experiencia laboral.
Su situación se agudiza conforme baja el nivel socioeconómico.
La falta de oportunidades educativas, laborales y sociales ha hecho de los jóvenes que no estudian ni trabajan (ninis) "seres sin sitio social, sin coordenadas sociales a dónde ir", afirmaron especialistas en estudios de juventud y enseñanza. Esa condición, aseguraron, "nada tiene que ver con estigmas o minimizar las labores domésticas. Son jóvenes a los que el Estado no ha dado futuro".
José Luis Pérez Islas, coordinador del Seminario de Investigación en Juventud de la Universidad Nacional Autónoma de México, destacó que "debería ser alarmante para cualquier autoridad que de las 6.1 millones de mujeres menores de 29 años que no estudian ni trabajan, cerca de 50 por ciento se encuentren en condiciones de pobreza extrema. Su única fuente de subsistencia es la familia".
Agregó que la condición nini "se agudiza" conforme baja el nivel socioeconómico. La Encuesta Nacional de la Juventud 2005, indicó, revela que de los 7.4 millones de jóvenes de entre 12 y 29 años que no estudian ni trabajan –22.1 por ciento de la población nacional en ese rango de edad–, sólo 9.1 por ciento tienen nivel socioeconómico medio alto/alto, 15.1 medio, 25.1 medio/bajo, 29.7 bajo, y 32.2 muy bajo”.
Al menos un tercio de quienes no estudian ni trabajan, explicó, viven en condiciones "prácticamente de sobrevivencia. A ello se suma que la mayoría son mujeres jóvenes que se están quedando en casa no porque quieran, sino porque han sido excluidas de las oportunidades educativas y laborales".
Destacó que, de acuerdo con su escolaridad, siete de cada 10 mujeres que no estudian ni trabajan concluyeron la enseñanza básica. Sólo 10.6 por ciento terminaron su bachillerato y 5.4 por ciento la licenciatura. En contraste, 61.3 por ciento de esos varones tienen estudios de primaria y secundaria, 13.6 egresaron de la educación media superior y 13.7 terminaron su carrera universitaria.
En su mayoría, indicó, los llamados nini tienen experiencia laboral, pues 54.2 por ciento de hombres han trabajado como obreros y 59.2 de mujeres han tenido empleos en el sector servicios. "Es evidente que no son jóvenes que desean quedarse en casa. Han buscado trabajo y al menos 26.3 por ciento de varones y 11.5 de mujeres buscan dónde emplearse."
De los 7.4 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan, agregó, a 37.6 por ciento les gustaría seguir en la escuela, 38.4 preferiría trabajar y al menos 16.9 han pensado en emigrar hacia Estados Unidos.
Sin coordenadas.
Manuel Gil Antón, especialista de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en sociología de la educación superior, subrayó: "lo que deberíamos tratar de resolver es por qué 7.4 millones de jóvenes no están donde deberían, es decir, en la escuela. No podemos caer en el error de considerar que las cifras son sólo números, son historias".
Sabemos que la población de 18 a 23 años es de 10 millones de personas, pero de ese grupo sólo 2.2 millones estudian. "Así, la pregunta es dónde están 7.8 millones que deberían acudir a las aulas universitarias."
Sin posibilidades de educación ni empleo, apuntó, los jóvenes quedan fuera de los espacios institucionales de reconocimiento, es decir, "están en la calle o en casa. Sin coordenadas sociales. Eso implica que no están desarrollando su talento ni sus habilidades". Consideró que lo grave de que 6.4 millones de mujeres de 12 a 29 años sólo realicen labores del hogar "no es el tipo de actividad lo que debería preocupar, sino que probablemente nuestra sociedad no les ha dado otra opción. El problema no es dónde están y lo que hacen, sino constatar si es resultado de una elección libre o la cristalización del destino de los pobres".
María Eugenia Campo y Gabriela Flores, especialistas en temas de juventud, destacaron que "más allá de etiquetas, el fenómeno de los jóvenes que no estudian ni trabajan demanda una visión profunda, que implique la propuesta de salidas, y no sólo quedarnos en la identificación de su problemática".
Agregaron que la sociedad “percibe como factor muy negativo a los llamados ninis, pues se asocia como positivo al joven que estudia y trabaja, y como algo muy negativo a quienes no logran insertarse en alguno de estos campos, lo que incrementa su condición de vulnerabilidad”.