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miércoles, 9 de febrero de 2011

Con el despido de Aristegui: La descomposición avanza y sin freno.

En el presente y a raíz de comentar la manta que exhibieran en la Cámara de Diputados los petistas: Fernández Noroña, Jaime Cárdenas y Mario Di Costanzo sobre el alcoholismo que se asegura padece Felipe Calderón, la Aristegui preguntó: “¿tiene o no Felipe Calderón problemas de alcoholismo?


Como sucede en casi todos los renglones que son del dominio público y con las personalidades públicas, existen quienes están de acuerdo con su posición, con el desempeño de su labor y quienes no. Sin embargo, lo que se decía debería permanecer fuera de toda duda o crítica, es el derecho que cada quien tiene de expresar sus opiniones, sus pensamientos o realizar sus interrogantes. En el presente y desde hace mucho, mucho tiempo, lo anterior es solo una quimera, un deseo, una aspiración que la realidad viene borrando.

Hace algunos años, tanto Carmen Aristegui como Javier Solórzano fueron puestos en un paredón a causa de las información que sacaron a la luz pública sobre los daños a terceros causados por Marcial Maciel, por su conducción impropia de un miembro de la Iglesia y además fundador de una de las congregaciones con reconocimiento mundial y gran fuerza en el Vaticano, además de contar con un patrimonio económico envidiable. De todos puntos de la geografía, no sólo nacional sino del Orbe, surgieron voces defendiendo al sacerdote que intentaban opacar las denuncias de quienes fueron víctimas de violaciones tanto físicas como sicológicas.

El tiempo puso a cada quien en su lugar y ahí están a la vista los resultados para el curita Masiel. Jorge Ramos, otro periodista con prestigio, sufrió el despido y la persecución por lanzar al aire una interrogante a Vicente Fox: “¿toma usted Prozac?”. El guanajuatense reaccionó furioso y la emprendió en contra del comunicador. Salió la verdad a la luz y resulta que la famosa “píldora de la felicidad”, la que hacía que el de las botas viera al país de una forma totalmente distinta al resto de los ciudadanos, era el medicamento con menos efectos sobre las acciones y reacciones del entonces primer mandatario.

Martha Sahagún, sin el menor rubor y siempre con amenazas sobre la suspensión de acuerdos económicos, “cortó” cabezas lo mismo de directores que de reporteros y fotógrafos que “se atrevían” a divulgar lo que ella solita hacía público, como su vida privada al lado de Fox y de lo que acontecía dentro de su vida familiar, antes de que apareciera en su existencia quien la llevara a vivir a la casona presidencial en calidad de amante. La misma Aristegui fue despedida de la estación W Radio por atreverse a revelar lo que sucedería con la famosa Ley Televisa y ahí están los estragos de tal documento que es toda una bofetada hasta para el mismo gobierno ya que exhibe una serie de complicidades que todavía no conocen el límite.

En el presente y a raíz de comentar la manta que exhibieran en la Cámara de Diputados los petistas: Fernández Noroña, Jaime Cárdenas y Mario Di Costanzo sobre el alcoholismo que se asegura padece Felipe Calderón, la Aristegui preguntó: “¿tiene o no Felipe Calderón problemas de alcoholismo? Esto merece una respuesta seria, formal y oficial de la propia Presidencia de la República” y tal interrogante fue interpretada por los de MVS noticias como una “trasgresión a nuestro código ético”. Y, en nuestra consideración, esta explicación después de que los petistas aseguraran que el michoacano padece tal enfermedad es totalmente exigible para satisfacción, simplemente, de los millones de ciudadanos que con nuestros impuestos le pagamos el sueldo y se lo pagamos muy, pero muy bien.

Sólo que la orden tiene su historia misma que parte de la presentación de una disculpa pública por lo expresado, a lo cual la comunicadora se negó, y la amenaza de cancelarles de manera definitiva las concesiones que tienen y que no les han renovado. Así que le dieron lo que consideraron “una última oportunidad” al exigirle se retractara y diera amplias explicaciones sobre el por qué daba como noticia un rumor, como si no supieran que tal rumor hace tiempo que es una noticia y no precisamente agradable. Al no aceptar hacer semejante papelón y antes de sufrir mayores repercusiones los empresarios de la comunicación decidieron “romper la relación laboral”.

Más allá de este despido está la ilegalidad en la que se incurre al violar la libertad de expresión, acción que también han ejecutado varios comunicadores al señalar con índice de fuego a quienes presentaron la manta. Fueron los panistas quienes al retirarse del pleno “reventaron” la sesión y culparon a los petistas, los señalaron de rijosos, de promover el subdesarrollo del país, como si ellos y los priístas y los verdes y los de Nueva Alianza y los perredistas laboraran todos los días, como si no tuvieran tantas y tantas semanas de asueto, como si tuvieran calidad moral para lanzar señalamientos. El siguiente paso es ir en contra del fuero para que ya nadie pueda hacer este tipo de comentarios ni siquiera ahí, en donde nació para que los legisladores pudieran expresarse libremente sin temor a las reacciones del gobierno en turno sea cual sea su procedencia.

La descomposición avanza y sin freno.



No rectifico ni me disculpo: Carmen Aristegui.



El día de hoy, la periodista Carmen Aristegui estableció las condiciones para regresar a la conducción del noticiero matutino de la cadena MVS del cual fue cesada tras hacer cuestionamientos respecto a un supuesto alcoholismo del Presidente Felipe Calderón.

En rueda de prensa para explicar los motivos de su “abrupta” salida de MVS, la periodista dijo que el comentario sobre el supuesto alcoholismo del presidente Felipe Calderón era la simple formulación de una pregunta válida: “el estado de salud de un mandatario es un asunto de interés público, la sociedad mexicana tiene derecho a conocer el estado de salud del Presidente”. Aristegui sostuvo que el cuestionamiento fue duro, pero no injurioso.

La conductora de radio explicó que la Presidencia no hizo comentario alguno pero sí exigió a los dueños, no a la periodista, una disculpa, “¿Qué clase de democracia es esta que por un comentario editorial contra el Presidente se le corta la cabeza a quien habló?, ¿cómo es que pudieron hacer que un empresario se comportara de esa manera para satisfacer la ira presidencial?. Hice un cuestionamiento formal, no hay nada ofensivo en la pregunta”.

La periodista dijo que no rectificaba ni se disculpaba, porque no tenía nada por qué hacerlo, además de que ella no violó ningún código de ética. “Lamento que el presidente y su familia se hayan sentido ofendidos" e indicó que este tipo se situaciones forma parte de la discrecionalidad con la que se manejan los poderes de las telecomunicaciones. "Lo más grotesco y paradójico es que lo que más se benefician de este regímen son los monopolios".

Respecto a la decisión de la empresa MVS, dijo que ésta va en contra de sus intereses al cancelar un espacio crítico, pues con este tipo de acciones, se merma la libre expresión y la conducta crítica, lo que es incompatible con la democracia, e hizo un llamado a la empresa para que no le dieran gusto a quienes disfrutan de este fracaso, pues, aseguró, no se lo merecen las audiencias, ni la familia Vargas, ni el país, pues la decisión tomada es “desafortunada para todos”.

En Casa Lamm de la ciudad de México, Carmen Aristegui afirmó que con este tipo de acciones todos salen perdiendo, “MVS, la independencia editorial, la periodista, la audiencia y la Presidenca" e hizo un llamado a revertir los efectos de la decisión e indicó estar dispuesta a regresar este lunes si MVS retira su comunicado. “Regresemos al aire, la Presidencia tendrá que hacer una valoración de lo ocurrido y aceptar que tenemos derecho a preguntar, México atraviesa por un momento crítico y no está para perder espacios que se han ganado".



El despido de Aristegui, contra la libertad de expresión.


Al concluir “la relación contractual” que tenía con Carmen Aristegui desde enero de 2009, MVS muestra que la libertad de expresión se encuentra sujeta al arbitrio de las empresas de la comunicación.

El día de hoy en un comunicado, MVS informa que se rige por un código de ética que signan ambas partes, reportero y empresa, para acordar la relación laboral. Sin que conozcamos en qué consiste ese "Código de Ética" que, por definición, tendría que ser del conocimiento de las audiencias, MVS afirma que se compromete “a rechazar la presentación y difusión de rumores como noticias”, y dice que el pasado viernes 4 de febrero, Carmen Aristegui “dio por válida una presunción” que transgrede el código de ética y, “al negarse a ofrecer disculpas” como lo solicitó la empresa, “decidimos dar por terminada nuestra relación contractual”.

MVS se refiere a los comentarios que hizo la periodista sobre una manta exhibida por el PT en la Cámara de Diputados el día anterior a la emisión del noticiero; en esa manta se alude a un supuesto alcoholismo del presidente Felipe Calderón. “Por lo delicado del tema”, dice Carmen Aristegui, y porque el asunto es recurrente en las redes sociales, Presidencia de la República debería dar una “respuesta clara, nítida, formal, al respecto”. Aristegui pregunta: “¿Tiene o no problemas de alcoholismo el Presidente de la República?”, y luego señala: “no hay nada de ofensivo, me parece, cuando alguien, si ese fuera el caso, atraviesa por un problema de esta naturaleza”.

Al escuchar el audio el lector notará que la periodista no dio por válida presunción alguna, en realidad lo que hizo fue preguntar si tenía o no ese problema de salud el mandatario, y creyó conveniente que hubiera un comunicado oficial al respecto. No vemos qué precepto ético haya sido transgredido por Aristegui y en consecuencia tampoco encontramos razones para que ella se disculpara. En todo caso, a MVS le correspondería argumentar si esa forma de hacer periodismo no va de acuerdo con sus convicciones y, vale decir, sus propios intereses, porque la medida que tomó --atentatoria de la libertad de expresión-- además, se da en el contexto de la renovación de varias de sus concesiones y mientras el gobierno federal define sus pautas de publicidad en los medios de comunicación.

Poco antes de la medianoche del domingo 6 de febrero, precisamente en las redes sociales, se difundió el cese de Aristegui y aún sin conocer la postura de la empresa y de la periodista, una cantidad considerable de usuarios de la web ya expresaban adhesión a la conductora y daban por hecho que el Presidente era alcohólico, lo llenaron de épitetos y expresaron una serie de gracejadas que, en realidad, muestran un fenómeno complejo que convierte el rumor en un hecho (la supuesta enfermedad del mandatario) y lo hace motivo del aprovechamiento político o de la catarsis tan de doble moral que se burla del otro por tener “presumiblemente” un problema de salud.

El lector de etcétera conoce las diferencias que hemos tenido con la periodista en diversos momentos, pero esta vez creemos que MVS se equivocó al suspender su relación de trabajo con Carmen Aristegui, lo cual, entre otras cosas, comprueba una vez más que en el ámbito de la radiodifusión, como en todos los órdenes de la vida, no existen buenos ni malos, o sea, no hay empresas buenas y empresas malas, sino consorcios que definen los contenidos de las noticias según sus intereses aunque resulten, como es el caso, atentatorios de la libertad de expresión.



Enfrenta a PRI y AN en San Lázaro despido de Aristegui de MVS Radio.

Los Pinos presionó a cambio de concesiones, coincide el tricolor con PRD-PT

¿Se les olvidó que Salinas hizo que corrieran a Ochoa de Televisa?, ataja panista

La fracción del PRI en la Cámara de Diputados marcó el debate en torno al despido de Carmen Aristegui de MVS Radio. La presidenta del tricolor, Beatriz Paredes Rangel, señaló que el debate de la libertad de expresión no es sólo por Aristegui, que "simultáneamente se convierte en símbolo. Necesitamos que exista la crítica objetiva y veraz, que no confunda al poder en su propio espejo".

Resaltó que el desarrollo del país requiere mayor tolerancia desde el poder, y recordó que México posee “una gran tradición de ejercicio de crítica y sátira política, donde el escalpelo fino de José Guadalupe Posada, en El Ahuizote, y de muchos grandes caricaturistas de la época prerrevolucionaria y contemporáneos, o la expresión libre de periodistas, editorialistas, comunicadores y políticos han construido la democracia”.

Además –destacó–, es indispensable el derecho a la crítica en regímenes políticos en transición, porque en estos procesos siempre hay riesgo de actitudes regresivas.

Ayer, la Cámara de Diputados discutió durante casi dos horas el contexto en que Multivisión rescindió el contrato de Aristegui, quien el viernes dijo que la Presidencia de la República debe informar si el presidente Felipe Calderón tiene problemas de alcoholismo.

Acción Nacional sostuvo que en México existe libertad de expresión. "Tanta, que en esta tribuna se puede dar rienda suelta a las lenguas viperinas y actitudes incontinentes que no vienen a construir, sino a vomitar sus frustraciones por sus errores del pasado", exclamó el diputado Arturo García Portillo. La sesión había iniciado con un jaloneo entre panistas y petistas, que una vez más desplegaron en sus curules una manta contra Calderón.

El PRI preparó todo para que su dirigente nacional cerrara el debate con una lección de política al PAN. "La libertad de expresión es un valor irrenunciable y, sobre todo, lo que se aprecia es el derecho a la crítica", dijo.

Pero con una sola pregunta, el panista Miguel Ortega Joaquín congeló los aplausos con que los priístas recibían a su dirigente.

El también empresario hotelero punzó: ¿Ya se les olvidó cuando Carlos Salinas mandó correr (de Televisa) a Guillermo Ochoa del programa Hoy mismo por hacer críticas contra el Presidente?”

La defensa panista del régimen de Calderón contrastó con las críticas de PRI, PRD y PT, que acusaron presión a MVS desde Los Pinos y de condicionarle la renovación de sus concesiones y la apertura de espectro digital, a cambio del puesto de Aristegui.

Lo que el jueves empezó con una discusión sobre los alcances del nuevo reglamento de la Cámara, que acota el despliegue de mantas en el pleno, ayer avivó las diferencias entre los grupos parlamentarios.

Cinco minutos después de iniciada la sesión, el presidente de la mesa directiva, Jorge Carlos Ramírez Marín (PRI), debió suspenderla porque los panistas Agustín Torres Ibarrola y García Portillo intentaron arrebatar a Gerardo Fernández Noroña (PT) otra manta que colgaba de su curul, en la cual hizo escribir que Belisario Domínguez acusó a Victoriano Huerta de traidor "y no presentó pruebas". El dictador –decía la manta– mandó asesinar y cortarle la lengua a Belisario Domínguez.

Ramírez Marín bajó de la tribuna para confirmar que en la agenda política se debatiría el despido de Aristegui. Y mientras intentaba mediar, los panistas gritaban al petista: "¡Ya déjanos trabajar, Noroña!"

Torres Ibarrola y García Portillo regresaron a sus curules y la sesión se reanudó. La coordinadora del PAN, Josefina Vázquez Mota, dio una entrevista para reprochar "que sea la calumnia y la injuria, en este caso del diputado Noroña, quien ha hecho acopio para lastimar la vida institucional del país".

Irritado porque el desorden continuaba, Ramírez Marín pidió a los reporteros desalojar del salón. "Retiren a los medios", pidió a sus colaboradores de comunicación. Pero como la entrevista con Vázquez Mota continuaba, gritó: "¡Retiren a los medios!".

El diputado Jaime Cárdenas Gracia sostuvo que el despido de Aristegui "es un hecho ominoso y abominable en la historia política del país. Y no hay ninguna duda de que la Presidencia influyó en su destitución". Por el PRD, Armando Ríos Piter afirmó que la voz de Aristegui y sus posturas pueden o no gustar. "Pero lo que hay que entender es que se coarta la libertad de expresión y que hay radioescuchas que creen en lo que ella dice y representa".



Hoy, conferencia de Carmen Aristegui en Casa Lamm, a las 11 horas